Empieza por la oferta, no por el eslogan.

Describe qué servicio prestas, a quién y qué necesita aportar el cliente para contratarlo. Añade condiciones que suelan generar dudas: cobertura, proceso, plazos orientativos o qué se presupuesta aparte. No es necesario escribir con lenguaje publicitario para que la información sea útil.

Reúne el material de marca.

Prepara logotipo en la mejor calidad disponible, colores, tipografías con licencia y ejemplos que expliquen tus preferencias. Los ejemplos sirven para conversar sobre una dirección, no para reproducir la identidad de otro negocio.

Ordena la información por páginas.

Crea una carpeta por servicio o sección. Añade el texto vigente, las imágenes autorizadas y cualquier documento que deba consultarse. Identifica a una persona para aprobar el contenido y consolidar comentarios.

  • Nombre comercial y datos de contacto confirmados.
  • Lista priorizada de servicios y preguntas frecuentes.
  • Fotografías propias o imágenes con licencia documentada.
  • Datos reales que puedan respaldar las afirmaciones publicadas.
  • Accesos necesarios compartidos mediante un canal seguro, nunca en un formulario público.

Marca lo que falta.

Es mejor señalar un dato pendiente que completar una página con información inventada. La propuesta puede separar el diseño del trabajo de redacción, traducción o producción visual adicional.